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Viajando en un velero

Entrada a un país por mar



CIS Código Internacional de Señales


Tras cruzar el océano y llegar, por ejemplo, a una isla del Mar Caribe, tras muchos días de agua y cielo, lo que más se desea es fondear el barco en una bahía protegida, de aguas claras y darse un buen baño para celebrar el acontecimiento. Pero antes hay que izar, a estribor, la bandera de cortesía del país que visitamos, denominada también, de paso inocente. También la bandera amarilla (Q) que significa: solicito libre plática. En principio esta última ha de permanecer izada hasta que las autoridades suban a bordo para comprobar que el barco cumple las normativas sanitarias y legales. Una vez satisfechos los trámites, se puede arriar la amarilla y dejar la de cortesía. Es cierto que muchos navegantes no siguen este protocolo, cada uno navega como quiere, pero es un buen precedente seguir estas normas hacia el país que vamos a visitar.

Pero sucede que en ciertos países las autoridades no acuden a bordo y el capitán habrá de bajar a tierra para realizar los trámites en capitanía, policía, sanidad, etc. Previamente hay que informarse de los requerimientos del país visitado a través de guías náuticas o por otros navegantes. Lo más usual es hacer la entrada oficial en las oficinas de las autoridades.
Para poder los trámites hay que llevar, entre otros, un documento muy importante llamado "clearance" que nos habrá sido entregado en el anterior país que hayamos visitado y que será imprescindible presentar cuando lo pidan. También será necesario llevar los pasaportes, una lista de todos los tripulantes o "Crew List", la libreta de amarilla de vacunación y algo de dinero o una tarjeta de crédito, porque normalmente hay pagar unas tasas de entrada que pueden variar sensiblemente de un lugar a otro, incluso dentro del mismo territorio, de un mismo país. Una vez cumplimentados todos estos pasos que pueden ser lentos o rápidos, habremos "entrado" y ya podemos desplazarnos libremente.

Contra nuestra idea preconcebida, los países desarrollados, por norma general, suelen requerir poca documentación y escasos trámites. En cambio, en países en vías de desarrollo, la burocracia y el control es la norma y hay que realizar largos, pesados y complicados trámites, rellenar diversas hojas, formularios y pagar bastantes dólares por esto y por lo otro. Hemos de tener mucha paciencia y buen talante con las autoridades.


Pintando la bandera de Grenada

 

En cada país, una bandera de cortesía.

Si estamos realizando una ruta visitando las Pequeñas Antillas, en el Mar Caribe, dónde alguna isla constituye por si sola un país, necesitaremos un buen puñado para las diversas escalas que realicemos.
Hay tener las banderas a bordo previamente a la llegada,  algo que no es fácil si estamos en una cala un poco aislada o si provenimos del océano, y tener presente que su adquisición va a costar un pequeño capital a la caja de a bordo.

Para minimizar este gasto, corté y cosí unas banderas en tela blanca con un ollao y un pequeño trozo de cabo. Luego las fui pintando con los colores de cada país, con pintura para tela. El resultado final es un poco tosco pero suficiente para cumplir el protocolo, un pequeño gesto que agrada a las gentes del país que estamos visitando.













Seguridad a bordo


 

Prevenir es primordial

 


 
En verano, las favorables condiciones meteorológicas y los períodos vacacionales permiten salir a navegar a muchos aficionados a la mar y a los deportes náuticos. Se incrementa en gran número las embarcaciones que surcan nuestros mares y navegan nuestras costas. En consecuencia se produce un aumento de situaciones de posible riesgo o accidente.


Escala del viento



La seguridad a bordo empieza con la prevención: el primer consejo es mirar el parte meteorológico que abarque la navegación proyectada y ver si las condiciones son las idóneas. Si el viento y el estado de la mar van a ser superiores a nuestra experiencia o a la de nuestra tripulación, es mejor dejar para otro día la salida con la familia o los amigos.
La embarcación debe estar en buen estado de mantenimiento y el patrón debe tener un nivel de conocimientos suficiente para la navegación a realizar.

Seguridad pasiva

La seguridad pasiva es la clave para evitar muchas de las situaciones que pueden ser críticas en la mar, un concepto tan obvio y tan olvidado al día a día. 
Seguridad a bordo no es llamar a los equipos de rescate y que vengan a remolcarnos, sino llevar combustible suficiente para no quedar a la deriva y volver a nuestro puerto base. Saber dónde te encuentras porque llevas una carta de tu zona y sabes hallar tu posición. Saber fondear, si es imperativo hacerlo. Tomarse una pastilla anti-mareo en vez de llevar a bordo un tripulante en estado casi larvario y etc, etc. Estos sólo son algunos ejemplos básicos.

Si embarcamos niños es imperativo no perderlos de vista en todo momento durante la navegación, no pueden salir solos de la bañera del barco, deben llevar, siempre que naveguemos, un chaleco salvavidas y un arnés atado con un cabo al barco. Es muy recomendable poner una red alrededor del barco sólidamente atada en los pasamanos, candeleros y regala de la embarcación. Esta red es primordial si nos acompaña un perro ya que no tienen las patas adaptadas a la superficie de la cubierta y pueden resbalar. Dependiendo del estado de la mar, debe permanecer atado en un rincón tranquilo y a la sombra.

La seguridad pasiva consiste en navegar con prudencia, sin llevar el barco al límite y sin exponerse a riesgos superfluos. También en llevar a bordo una serie de elementos que especifico en la siguiente lista.

Equipo básico e imprescindible de llevar a bordo, lista ampliable según navegación: arneses de seguridad, cartas de la zona, electrónicas y en papel, un fondeo adecuado al porte de la embarcación, combustible suficiente (numerosas llamadas de "emergencia" ocurren por esta causa), equipo de navegación (compás, sonda, GPS y/o corredera), agua potable, pastillas anti-mareo y botiquín, linternas y pilas de repuesto, reflector radar, aceite para el motor, luces de navegación en correcto estado de funcionamiento, bomba de achique, si es viable, llevar método alternativo de propulsión, recambios de los elementos más importantes, ropa de abrigo y de agua, etc.

Emergencia 


En caso de emergencia debemos contar a bordo con los elementos de seguridad necesarios y obligatorios: aros o herraduras salvavidas, chalecos salvavidas, pirotecnia actualizada para señalización, (cohetes, bengalas de mano, fumígenos, dependiendo de categoría de navegación), balsa salvavidas y radiobaliza (obligatorias en algunas categorías), extintores, etc.



Puedes descargar AQUÍ la guía náutica de Salvamento Marítimo.

El canal de VHF para emergencias es el 16. Siempre debe permanecer libre para facilitar el tráfico de socorro, urgencia y seguridad.



Enlaces relacionados:

Instrumentos de navegación: el compás

El instrumento más importante a bordo de un barco es el compás (llamado brújula cuando se usa en el medio terrestre) y su función es poder conocer la dirección o rumbo (en grados) a donde nos dirigimos.




El compás se orienta siempre respecto al Norte magnético. Esta propiedad es debida a que la Tierra actúa como un enorme imán porque su núcleo está compuesto de minerales férricos. La diferencia respecto al Norte geográfico o verdadero es la declinación magnética y se mide en grados. 
El compás de a bordo puede verse influenciado también por otros metales que la embarcación posea en su estructura, acastillaje, motor, etc y es necesario realizar una "Tablilla de desvíos" dónde se muestra el desvío que tiene la aguja del compás para cada rumbo. El desvío sumado a la declinación magnética de la tierra, que depende del lugar en que nos encontremos y el año, ya que va variando con el tiempo, nos permite conocer la corrección total (Ct) que aplicaremos a nuestro rumbo de aguja (Ra) para obtener el rumbo verdadero (Rv) que es al que realmente estamos navegando. Si el desvío de un compás sobrepasa los cuatro grados, se aplican pequeños imanes para compensarlo.

El imán gira en libertad porque la aguja está situada sobre una punta llamada estilo o pivote. La aguja imantada señala la dirección sobre una rosa dónde figuran los grados de la esfera de 0 a 360 grados. Suele ir dividida en cuadrantes o en cuartas aunque estas últimas en la actualidad no se utilizan. El conjunto va alojado en un mortero relleno de alcohol o aceite adecuada para que la aguja se mueva libremente, amortiguando los movimientos bruscos del barco.



El compás se instala en el barco en el centro y la línea Norte - Sur de la rosa debe coincidir con el eje proa-popa del barco o ser paralelo a este, si va instalada en un lado, sobre un mamparo, por ejemplo.

Existen diferentes tipos de compases: de bitácora o principal, de mamparo, de marcaciones o demoras, etc.
A pesar de que en la actualidad se navega con plotters, compás electrónico o fluxgate, ordenadores, etc, el compás "analógico" siempre ocupa un lugar preferente en la gran mayoría de embarcaciones.

Foto: Emma Mora


Desarbolar, qué hacer en caso de perder el palo


Por cortesía de la revista Yachting Monthly, este vídeo muestra cómo debemos actuar en el caso de perder el palo de nuestro velero. Evidentemente, se ha grabado bajo condiciones controladas, aunque con 30 nudos de viento, y es una buena manera de saber qué sucede cuando el mástil, desafortunamente, deja de estar "plantado" en su sitio, la carlinga.




Cómo hacer un cuaderno de bitácora personalizado




 

Los cuadernos de bitácora, como ya expliqué en esta entrada (ver enlace), se utilizan para que el patrón o el capitán refleje a diario todos los datos referentes a la navegación. Antiguamente, solo existía el formato de papel y eran libros que desprendían un intenso aroma marinero, después de meses de mar.
En la actualidad se utilizan los de papel pero también los digitales. La electrónica ha entrado plenamente en la navegación y existen bitácoras que se generan de manera automática, a partir de los datos que nuestro GPS va marcando, en la carta electrónica, que abarca la zona por la que estamos navegando.
Pero el tema de esta entrada es hacernos una bitácora en papel y voy a explicar cómo hacerla, tal y cómo yo he hecho la mía, que es muy sencilla. Las nuevas tecnologías ayudan mucho y este es uno de esos casos.
En un programa de escritura (Word o similares) o en una hoja de calculo preparamos nuestra hoja. Incluimos una tabla que tenga todas las filas y columnas necesarias para luego ir introduciendo los datos. En la parte superior ponemos: nº de singladura, la fecha, el nombre del lugar de partida y de destino y la cantidad de millas que separan el inicio y el destino de la travesía.

Hemos de decidir qué queremos anotar, mi elección es la siguiente: HRB (hora reloj bitácora), latitud y longitud, rumbo verdadero (Rv) y rumbo de aguja (Ra), velocidad del barco, dirección e intensidad del viento, velas que llevamos izadas y rizos, revoluciones del motor o simplemente decir si estamos haciendo uso de él, estado de la mar y estado presente del tiempo meteorológico.
El estado de la meteo se puede describir con iconos (nube si está cubierto, sol si este brilla, etc) para que sea más sencillo de rellenar y de entender.

Luego un apartado de "Notas" donde podemos explicar todos los detalles que nos parezcan interesantes de mencionar sobre la navegación: actividades a bordo, barcos que nos cruzamos, avistamientos de cetáceos u otros animales, etc.

Otro apartado es para el parte meteorológico y finalmente, un par de líneas para "Reparaciones en la próxima escala" cuyo uso es muy evidente pero un par de ejemplos pueden ser: cambiar bombilla fundida  del compás de navegación, repasar veleta en tope de palo, etc.

Hay que pensar que cada hoja representa 24 horas de navegación, un día, o lo que es lo mismo, una singladura.

Podemos personalizar el diseño poniendo una tipografía que nos guste, el nombre y el logo del barco, etc.

Para que las hojas queden bien al imprimirlas, hay que preparar la página previamente, Cada hoja tiene dos caras y cada cara se imprime de diferente manera. Esto parece un poco lioso pero una vez fijados los márgenes, ya no tendremos que cambiarlos nunca más. En el margen blanco de la izquierda haremos los agujeros con una perforadora de papel de escritorio y ya tenemos nuestras hojas. Las guardaremos juntas dentro de la mesa de cartas, en una carpeta, y las iremos usando conforme vayamos navegando. Luego podemos comprar un carpesano, con unas tapas a nuestro gusto o decorarlas nosotros mismos, para guardar las hojas y el resultado será nuestro cuaderno de bitácora personalizado.

Las hojas son muy cómodas de usar en la mesa de cartas, porque ocupan poco espacio.

Además en el caso de mojarse por una entrada inesperada de agua salada al interior, que a veces sucede, solo se nos mojará la hoja en uso y no todo el cuaderno.

En este enlace puedes descargar un modelo de hoja para el cuaderno de bitácora que he creado y que utilizo cuando navego. Se puede personificar al gusto de cada uno. Es bastante sencillo pero suficiente para la navegación actual. El estado de la meteo se puede describir con iconos (nube si está cubierto, sol si este brilla, etc) para que sea más sencillo de rellenar y de entender.

Si se navega en una zona dónde hay mareas, al final de "Notas" dejaría una línea con el título "Mareas", para reflejar las horas de la  bajamar y pleamar.

Al final esta entrada ha quedado un poco larga pero espero que sea de utilidad.

¡Buena navegación!

Nota de abril de 2018: he actualizado el enlace de la descarga y espero que ahora no falle. ¿Podéis comentar algo si no encontráis el documento? Gracias



Comprar un barco y navegar



El Cristina y su lancha auxiliar (Imagen: Wikipedia/Commons)


Muchas personas en nuestro país piensan que ser propietario (armador) de un barco y navegar está solo reservado a los multimillonarios porque la imagen popular tradicional es tener un lujoso crucero como el de Onásis (ver foto) u otro magnate similar y nada queda más lejos de la realidad.

Típica conversación:
-¿Tienes barco? 
- Si, un velero.
-Yo es que no tengo "tanto" dinero para poder comprarme uno.

En muchos casos un automóvil actual puede triplicar el coste de un velero de iniciación.
En fin, es cuestión de prioridades, afición y no de disponibilidad económica.

Para tener un barco lo primero que hay que hacer es saber si realmente nos gusta salir a la mar a navegar, si nos mareamos o no y si a la familia le agrada. Lo más aconsejable es hacer unas salidas previas alquilando un velero o saliendo con algún amigo.
Una vez tengamos claro que nos gusta, que queremos seguir navegando y que deseamos tener un barco propio, dependiendo del número de personas a embarcar, del presupuesto de que disponemos y de las posibles navegaciones que vamos a emprender, empezaremos a considerar nuestra elección.

Para iniciarse, un velero de 7 u 8 metros nos puede dar muchas satisfacciones, es manejable y más barato de mantener (mantenimiento y amarre menor). No conozco personalmente los transportables pero sus ventajas son que se pueden botar y varar desde un remolque, permite llevar por carretera nuestro balandro hasta la zona que nos interese navegar para después, una vez acabadas las vacaciones o el fin de semana, guardarlo en un jardín o terreno y ahorrar el alquiler de la plaza de amarre.
La capacidad en esta eslora suele ser de 4 a 5 tripulantes en buena armonía, 4 para ir más cómodos en una permanencia a bordo/navegación más larga.
Hemos de hacer un recuento previo de lo que nos costará el mantenimiento del velero anualmente, el seguro obligatorio y el amarre para saber que coste económico tendrá para nuestro bolsillo este nuevo hobby o forma de vida. 
Para buscar barcos hay que mirar en los diversos portales de compra-venta en la Internet, en los anuncios de los clubes náuticos y marinas, recorriendo pantalanes y mirando la prensa náutica (la escasa que de momento está sobreviviendo a la crisis).
Una vez encontrado el barco de nuestros sueños o al alcance nuestras posibilidades, hay que mirarlo detenidamente por los cuatro costados, con la ayuda de un perito o informándose muy bien de que puntos hemos de verificar para no tener sorpresas posteriores a la compra. Hay que sacar el barco fuera del agua para ver la obra viva, la obra muerta y también hacer una salida a la mar para ver su comportamiento, cómo pintan las velas, funcionamiento de la maniobra en general, estado del motor, etc.
Si nos gusta y estamos convencidos, realizaremos la compra, verificando la documentación del barco y haciendo el cambio de titularidad en capitanía una vez abonados los impuestos de la transacción.
Para la primera salida, y para todas las demás, aconsejo mirar el parte meteorológico y empezar nuestra andadura marítima un día de vientos suaves, maniobrar a la salida y entrada del amarre a poca velocidad y ser prudente en las maniobras con las velas. 

¡Buena proa y felices navegaciones!

Flickr Creative Commons


Nudos marineros



Imagen: Flickr Creative Commons


Aprender a hacer nudos es imprescindible para manejar la jarcia de labor de un barco y poder realizar el trimado de las velas. Los nudos también se utilizan para amarrar el barco a un muelle, noray, muerto, boya, etc, para sujetar y estibar debidamente objetos en cubierta, en el interior, en los cofres, para colgar defensas que protejan el costado, para atarse en cubierta con un cabo improvisado, para fondear, para recuperar un ancla perdida o para ayudar a sacar al vecino de una embarrancada inesperada, etc.





Este canal de vídeos en YouTube de la instructiva web www.nudos.org muestra de manera muy clara y sencilla en Stop Motion cómo hacer los nudos marineros más utilizados. Algunos tienen varios nombres, que pueden ser diferentes dependiendo del país, pero su aplicación a bordo es la misma.

Con un poco de práctica podemos conocer que hacer y para que se usar los cabos (llamados cuerdas en tierra firme) a bordo de un barco.

Navegación nocturna

El reflejo de la luna sobre el mar


Siempre que es posible prefiero navegar y/o llegar a mi destino, con luz diurna. Todo es más fácil bajo el sol, aunque sea la luz tenue de un atardecer o amanecer, para hacer maniobras en cubierta o recalar en un puerto, una cala, un fondeadero, etc.  Pero también puede ser inolvidable navegar bajo una brillante luna llena que deja un reflejo plateado sobre el mar y que cautiva la atención con su presencia. O en una noche de luna nueva, poder contemplar, diminutos, el firmamento estrellado sobre nuestra cabeza.

Navegar de noche por primera vez es una experiencia que puede intimidar un poco y añado que luego, también.  Las cosas que nos rodean se ven distorsionadas, la costa sólo difuminada, los barcos que pasan también son sólo diminutos puntos luminosos que se desplazan rápidamente y a los que hay atentos para reconocer su rumbo y maniobrar en consecuencia. La mar está oscura, negra y muestra su cara poco amigable. Sólo se puede intuir ocasionalmente la espuma de las olas o de la visita puntual de algún delfín.
Navegar en verano de noche, después de todo un día de estar en cubierta, incluso estando bajo un toldo para protegernos del sol, se agradece. Con una simple camiseta y poco más ya iremos preparados para pasar la noche confortablemente en cubierta.
En cambio navegar en invierno, con frío y cuando las noches son largas, es muy diferente. Hay que ir bien abrigado por este orden: ropa interior, ropa de abrigo y traje de aguas lo más transpirable posible (las famosas tres capas). Si no hay rociones, podemos llevar una chaqueta de las que paran el viento, un pantalón que abrigue además de guantes, gorro y un calzado que transpire y a la vez abrigue.

Si hemos de hacer guardias se agradece tener a mano un pequeño reproductor mp3 con radio para poder oír música o noticias. De esta manera se hace más distraído el paso de las horas. Unas galletas integrales, unos frutos secos y un termo con te o infusión caliente son ideales para caldear por "dentro". Una manta pequeña para cubrir las piernas también ayuda bastante. Una linterna frontal en el bolsillo nos permite tener luz para ver el compás, los controles del motor o buscar algo.

Si no hay mucho tráfico marítimo podemos estar en el interior del barco y salir de vez en cuando a dar un vistazo pero esto sólo ocurre en travesías oceánicas fuera de nuestras fronteras. Una capota antirociones es ideal aunque no los haya porque impide que nos llegue el viento y nos protege de la humedad de la noche. Si hay rociones, entonces es imprescindible .

Por seguridad, hay que llevar un arnés para realizar maniobras e incluso para estar pasar las horas en la bañera* del barco, aunque haga buena mar.


El sol aparece sobre el horizonte




*Nota: La bañera en un velero es la zona de cubierta abierta pero protegida, tiene bancos a ambos lados para sentarse la tripulación y suele estar ubicada la rueda o caña del timón.




Construcción de un piloto de viento


Esquema: Atoms



Un visitante del blog me ha enviado un email preguntándome si es viable construir un piloto de viento, ya que su precio es bastante elevado y he estado buscando información para resumirla en esta entrada.

Yo opino que el ideal es comprar uno de alguna de las marcas del mercado que se adapte bien a las características de nuestro barco y que ya esté probado. Es un equipamiento que puede llegar a trabajar varias semanas seguidas en travesías oceánicas, a veces en condiciones exigentes y puntualmente duras.





No hay que por bien no venga: en nuestro país hay un pequeño mercado de segunda mano y se pueden encontrar pilotos de viento a buen precio. Las razones: hay pocos barcos que hagan travesías atlánticas, no sirven para el Mediterráneo donde el viento rola frecuentemente, otros no son partidarios de este piloto y prefieren los electrónicos, etc. Hay diversas opiniones al respecto: hace "feo" en la popa (versión estética muy personal), es un cachivache que molesta al atracar (aunque luego apenas se está en marina), es complicado de utilizar (al principio un poco, luego es muy sencillo de trimar y ponerlo a funcionar), quiero "comodidad", (cualidad sólo valorable cuando el piloto electrónico nos deja en la estacada y hemos de llevar el barco "a maneta" con la consiguiente incomodidad,  esta si, demostrable) y etc, etc.

La decisión de hacerlo depende de la habilidad manual de cada uno y de hacer un calculo real de lo que nos vamos a ahorrar pero teniendo muy presente que en el piloto que vamos a fabricar no nos será posible probar su calidad y prestaciones reales hasta que nos encontremos en medio del océano, con sus olas, sus vientos, etc, sin posibilidad de volvernos atrás en la idea. Por eso es mejor meditarla bien y después ser consecuente con los resultados.

Ciertamente también hay barcos que han salido para cruzar el océano con su piloto de viento nuevo, adquirido a un proveedor o de segunda mano y a la tripulación no les ha sido posible usarlo en toda la travesía. Esto puede ser debido a varias razones: mala instalación en popa o en cubierta, desconocimiento de su trimado, piloto de tamaño pequeño para el porte del barco, incompatible con el sistema de gobierno, etc.

Me gustaría aclarar que no hemos construido el piloto de viento para nuestro barco pero si lo hemos arreglado con éxito en alguna ocasión, por suerte sólo tuvimos un par de averías en una vuelta al mundo. Nuestro fiel piloto es un modelo fiable, básico y debido a su sencilla construcción, reparable. Tuvimos un problema al salir de la costa Oeste de África en dirección a Brasil, estuvimos tres días llevando la rueda a ratos o usando el piloto electrónico. Una pieza del mecanismo se había desoldado pero con alicates y un grueso alambre de acero inoxidable volvió a funcionar hasta llevarnos a Natal, donde soldamos definitivamente la pieza y ya no volvió a dar más problemas.

También lo hemos instalado, cuestión que también tiene su método para que luego el aparato funcione correctamente y hemos optimizado la maniobra de reenvíos en cubierta para que trabaje con el mínimo roce y esfuerzo posible. Es muy importante seguir las instrucciones del fabricante y estudiarse las características de nuestro barco antes de empezar a taladrar en popa para poner el soporte.

Una opción intermedia es comprarlo en kit y montar el aparato uno mismo. De esta manera se abaratan un poco los costes y nos familiarizamos con su arquitectura. Si un día tenemos un problema, ya sabremos por dónde empezara a mirar, algo muy importante para ser lo más autosuficiente posible, especialmente si realizamos un periplo largo.

En el libro del navegante Bernard Moittesier, "Un vagabundo de los mares del sur" hay unas páginas finales con algunos esquemas donde explica cómo hacer un piloto de viento muy muy sencillo. No se si esto en la actualidad nos dará muchas pistas para la construcción de nuestro piloto porque los barcos actuales tienen otras lineas, pero una idea del funcionamiento básico del aparato si que se podrá extraer después de su lectura.

Libros que hablan sobre la construcción de pilotos de viento
  1. Self-Steering for Sailboats. Autor: Gerard Dijkstra ISBN 0-914814-17-6 
  2.  Wind-Vane. Self-Steering: How to Plan and Make Your Own Autor: Belcher, Bill.


Páginas web de los principales fabricantes de pilotos de viento 
  1. http://windpilot.com/
  2. http://www.capehorn.com/  
  3. http://www.sailomat.com/selfmain.html
  4. https://www.scanmarinternational.com/ 
  5. https://www.scanmarinternational.com/swing-gate
  6. http://www.hydrovane.com
  7. http://www.hollandwindvane.com/  (Piloto de viento en kit)
  8. http://www.south-atlantic.com.ar/
Manuales
  1. Navik (pdf en inglés)
  2. Manual Monitor y otros (en pdf) 
Páginas relacionadas
  1. http://www.bluemoment.com/steering.html  (Listado de marcas y modelos, en inglés)  ©UK Sailing, Sail Cruising and Yachting Guide
  2. Ebook gratuito: "Gobierno automático en veleros" de Peter Christian Förthmann

Apreciado lector: si conoces algún enlace interesante relacionado, haz un comentario para incluirlo en esta entrada, gracias.