miércoles, 29 de febrero de 2012

Navegar y viajar con un perro o un gato.

Navegando en los alisios

Mi experiencia personal navegando con mi perro a bordo por unos cuarenta países del mundo me ha proporcionado una visión general de algunos de los puntos más importantes para poder embarcar a nuestra mascota y salir a recorrer los mares en su compañía.

Navegar con un animal doméstico a bordo es viable pero lo primero que hemos de tener en cuenta son sus necesidades vitales dependiendo de su tamaño, costumbres, salud, raza, carácter, etc.
En segundo lugar valoraremos el tipo de navegación que vamos a realizar, si sólo serán unas horas, un día, varios días, etc, y por lo tanto el tiempo que pasaremos embarcados sin poner el pie en tierra para poder bajar al animal. En el caso de los gatos esto no tiene apenas importancia porque se acostumbran muy bien a vivir siempre en el barco, con su caja de arena, pero en el caso de los perros es muy diferente ya que si la navegación es de un día, por ejemplo, el animal deberá poder hacer sus necesidades en cubierta o en una zona del barco que "reservemos" para dicho fin. 

Por seguridad, el barco debe disponer de una red alrededor de toda la cubierta, fija a los candeleros y pasamanos. Un arnés completo en vez de la correa de cuello es necesario para usarlo cuando el perro sale fuera de la cabina. Así podemos tener al animal en todo momento atado a un punto solido, sobre todo en caso de condiciones de mal tiempo. Su estabilidad difiere de la nuestra y en caso de un bandazo o escorada súbita, puede resbalar y caer al agua.
 
Después y muy importante, en caso de un viaje largo, hay que decidir que países vamos a visitar e informarnos de las normativas legales y sanitarias para la entrada de animales en su territorio que pueden ser sencillas, complicadas o inabordables, dependiendo del destino. En cualquier caso el animal debe llevar implantado el microchip (obligatorio en la actualidad) y las vacunas que sean necesarias. Un certificado de buena salud que esté vigente nunca está de más.

En el barco el perro o gato debe tener un espacio, si es posible ventilado y que no sea en zona de paso, siempre reservado para poner su alfombra o colchoneta y que pueda acceder cuando lo desee, preferiblemente en el suelo para minimizar el movimiento. Debe tener un recipiente o cubo con agua a su alcance y comida, preferible que sea pienso de la mejor calidad, y dejemos los festines y picapicas para cuando ya no estamos navegando. Esto es recomendable para evitar "daños colaterales", o sea, indigestión, diarreas, etc. ya que deseamos que el animal se encuentre bien durante la navegación.

Tomando el fresco pero viendo que pasa en el interior
El paso por países anglófilos o musulmanes, no todos, puede ser muy complicado y sus normativas muy difíciles o imposibles de cumplir así que sólo tenemos estas opciones alternativas: evitar estos países en nuestra ruta, no bajar al animal en todo el tiempo que dure la escala (no recomendable por un período largo), cumplir la cuarentena oficial pero es inviable para escalas cortas y además no hay estaciones de cuarentena en cada ciudad y finalmente, la opción más radical: no embarcar el perro para este viaje y dejarlo en tierra con alguna persona de confianza que lo cuide hasta nuestra vuelta por mal que nos siente separarnos de nuestro querido animal.



1 comentario:

  1. Hola Emma, a mi novio y a mi nos gustaría en un futuro cercano recorrer el planeta con nuestras mascotas (dos gatos y un perro), nos gustaría ir a Hawaii y a Australia pero hemos leido que la cuarentena es obligatoria...¿has estado en estos lugares con tu perro? ¿es posible ir sin que bajen del barco?. Muchas gracias y buen post.

    ResponderEliminar

Este blog se enriquece con tus comentarios.
Todos los comentarios son moderados.